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LA ANDRAGOGÍA | Ernesto Yturralde & Asociados
La Andragogía y el Facilitador Se considera a la Andragogía como la disciplina que se ocupa de la educación y el aprendizaje del adulto, a diferencia de la Pedagogía que se aplica a la educación del niño.
Ernesto Yturralde expresa: "Andragogía es al adulto, como Pedagogía al Niño". El niño se somete al sistema, el adulto busca el conocimiento para su aplicación inmediata que le permita redituar en el menor tiempo, existiendo la clara conciencia de buscar ser más competitivo en la actividad que el individuo realice, más aún si el proceso de aprendizaje es patrocinado por una organización que espera mejorar su posición competitiva, mejorando sus competencias laborales, entendiendo como competencias al conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes orientadas a un desempeño superior en su entorno laboral, que incluyen tareas, actividades y responsabilidades, que contribuyen al logro de los objetivos clave buscados. La Andragogía como un proceso continuo de excelencia conlleva la misión final, de proveer un mejor nivel de vida personal y laboral.
Adolfo Alcalá, venezolano, en su obra "La praxis andragógica en los adultos de edad avanzada", se refiere a la Andragogía "como la ciencia y el arte que, siendo parte de la Antropología y estando inmersa en la Educación Permanente, se desarrolla a través de una praxis fundamentada en los principios de Participación y Horizontalidad; cuyo proceso, al ser orientado con características sinérgicas por el Facilitador del aprendizaje, permite incrementar el pensamiento, la autogestión, la calidad de vida y la creatividad del participante adulto, con el propósito de proporcionarle una oportunidad para que logre su autorrealización".
La Andragogía conceptualmente no es tan nueva como parece. Alexander Kapp, maestro alemán utilizó el término ANDRAGOGÍA por primera ocasión en 1833, al intentar describir la práctica educativa que Platón ejerció al instruir a sus pupilos que eran jóvenes y adultos. A principios del siglo pasado, alrededor de 1920, Eugen Rosenback retoma el concepto para referirse al conjunto de elementos curriculares propios de la educación de adultos, entre estos, filosofía, profesores y metodologías a utilizar. La difusión del término inclusive dentro del núcleo de facilitadores, ha sido muy limitada, aunque el concepto ha sido de una u otra manera aplicado con muchas limitaciones que han sido equilibradas más por la praxis que por los sustentos científicos esbozados por los eruditos.
Eduard C. Lindeman (1885-1953) es otra de las grandes figuras en la generación de conceptos de la educación para adultos y en la formación del pensamiento de la educación informal. Fue el primer norteamericano en utilizar el término en dos de sus escritos.
Malcolm S. Knowles, (1913-1997) es considerado como el padre de Educación de Adultos. Introdujo la teoría de andragogía como el arte y la ciencia de ayudar a adultos a aprender. Consideraba que los adultos necesitan ser participantes activos en su propio aprendizaje.
Knowles expresaba que los adultos aprenden de manera diferente a los niños y que los entrenadores en su rol de facilitadores del aprendizaje deberían usar un proceso diferente para facilitar este aprendizaje. Para Knowles, hay cinco factores que detallamos más abajo, que diferencian a los adultos de los niños. En su obra La Práctica Moderna de Educación de Adultos: "Andragogy Versus Pedagogy" de 1970, presentó su Modelo Andragogical.
Félix Adam hace una gran diferencia entre Pedagogía y Andragogía y llega a sugerir que la educación de los niños es más "adiestramiento y proceso de domesticación" lo que permite que sean aptos para vivir como seres humanos independiente o gregariamente. "Solamente el hombre puede ser educado, pero es preciso adiestrarlo primero: El hombre debe adquirir primero aquellas habilidades requeridas para generar conocimientos. La obtención de habilidades constituye el adiestramiento, no es educación. Luego el hombre debe aprender la manera de usar estas habilidades para generar conocimientos y poner éstos en práctica para satisfacer sus necesidades. El uso de las habilidades es Educación." Aprender a leer es adiestramiento, pero decidir qué leer o por qué leer es educación, interviene el criterio.
En nuestra organización, a lo largo de estas dos últimas décadas, hemos capacitado a más de 39,000 personas de los sectores productivos y desde nuestra fundación, ofrecemos conferencias gratuitas a estudiantes de los últimos cursos de colegio para apoyarles en su proceso de transición hacia su inserción a la vida adulta, y sí que hay una diferencia en los comportamientos e intereses de los dos tipos de auditorios. Los Docentes dotados de una paciencia especial, tienen que aplicar metodologías diferentes a los trainers o facilitadores corporativos; dos mercados, dos enfoques, dos objetivos diferentes.
A diferencia del niño, el adulto como individuo maduro, manifiesta las siguientes características:
1. Auto-concepto En contraste a la dependencia de niños, los adultos tenemos una necesidad psicológica profunda para ser auto-dirigidos. Nuestro auto-concepto nos lleva a guiarnos por voluntad propia. Somos renuentes a las situaciones en que el facilitador y el diseño de los programas limitan a los aprendices en un papel dependiente "como de niños".
2. Experiencia Los adultos hemos acumulado riquezas de experiencias que sirven como recursos de aprendizaje, así como también una amplia plataforma para la cual relacionar aprendizajes nuevos.
3. Prontitud en Aprender Los adultos estamos dispuestos a aprender cosas que necesitamos saber o poder hacer para cumplir con nuestros papeles en la sociedad, laboralmente, como profesionales, como líderes, trabajadores, esposos(as), padres o madres. Nuestra rapidez en aprender se orienta cada vez más para las tareas en el desarrollo de nuestros papeles y responsabilidades sociales.
4. Orientación para el Aprendizaje Los niños tienen una orientación centrada en materias para el aprendizaje, los adultos tenemos una tendencia a mantener una orientación centrada en situaciones, problemas, decisiones y mejoras permanentes. Los niños llegan a dominar con grandes destrezas los contenidos, para ser promovidos al grado superior y continuar con su proceso; los adultos buscamos los conocimientos para desarrollar las habilidades que necesitamos aplicar a situaciones o problemas a los que nos confrontamos en la vida real en nuestras actividades y labores cotidianas. La perspectiva del tiempo en nosotros los adultos cambia, hacia individuos que buscamos conocimientos para una aplicación de manera inmediata, que vaya de la mano con los objetivos de nuestras actividades o para las empresas para las cuales trabajamos, en aras de mejorar nuestras competencias.
5. Motivación para Aprender Los adultos estamos más motivados para aprender por los factores internos, tales como desarrollo de nuestra auto-estima, recompensas tales como aumentos de sueldo, ascensos, necesidades evolucionadas, descritas por Abraham H. Maslow en su "Jerarquía de Necesidades". Aunque eventualmente podremos encontrar personas que buscarán evitar participar en los procesos de aprendizajes por varios factores como temores, por falta de seguridad, vergüenza entre otros factores. El ser humano suele hacer más por evitar sus mayores miedos, que lo que hace por alcanzar sus anhelos, pero es parte de una realidad.
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